Mensaje de Pascua de 2008 del Obispo Presidente de la IELA, Mark S. Hanson
"Pues ustedes murieron, y ahora su vida está escondida con Cristo en Dios. Cristo mismo es la vida de ustedes. Cuando él aparezca, ustedes también aparecerán con él y tendrán parte en su gloria". (Colosenses 3:3-4)
"Ustedes murieron." Las palabras resuenan porque la violencia y el sufrimiento -- tan agudos, innecesarios e implacables -- de este mundo atormentan a cada vida y comunidad humana. Donde reina la muerte, la esperanza permanece sepultada en un dolor sin fin.
Otra muerte -- la crucifixión de Jesús -- cambió todo. Dios no está escondido, sino presente en el sufrimiento, dolor y muerte. Jesús es Dios diciendo un rotundo “¡sí”! a la firmeza del amor misericordioso de Dios, encarnado en una cruz.
La muerte de Jesús no muestra parcialidad alguna. Ésta sucedió para todas las naciones y para todos los pueblos -- por ellos, por ustedes, por mí. La vida de ustedes está ahora con Cristo. En el bautismo ustedes han muerto. Escondidos con Cristo ya no están sepultados en dolor, su vida lleva consigo la promesa de la gloria.
Desde ese primer día de resurrección hacia adelante, Dios ha estado preparando mensajeros de salvación, heraldos de paz, y testigos de la gloria prometida. Ustedes son testigos de la esperanza por venir. Muy simple: Cristo es su vida, mi vida, nuestra vida. No tienen ustedes a otro más que a Éste que vive resucitado en ustedes.
¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!
Rdo. Mark S. Hanson, Obispo Presidente, Iglesia Evangélica Luterana en América