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Saludos al Arzobispo de Canterbury

del Obispo Presidente de la ELCA, Mark S. Hanson

 

Un mensaje del Obispo Mark Hanson, presidente de la Federación Luterana Mundial y obispo presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en América al Reverendísimo Rowan Williams Arzobispo de Canterbury. Febrero de 2010.

Su Gracia:

Le extiendo mis más cálidos saludos en el nombre de nuestro Señor Jesús en representación de la Federación Luterana Mundial - Una Comunión de Iglesias y de los miembros de la Iglesia Evangélica Luterana en América. En nuestro testimonio común de la gracia de Dios que se vierte sobre nosotros, abrigamos la unidad que compartimos como hermanas y hermanos en Cristo.

El acuerdo de comunión plena entre la Iglesia Episcopal y la Iglesia Evangélica Luterana en América ha proporcionado diez años de estrecha colaboraciónen la misión y el ministerio dentro de los Estados Unidos. En Llamados a una misión común, nuestro acuerdo de comunión plena, afirmábamos: "Nuestras iglesias han descubierto de nuevo nuestra unidad en el evangelio y nuestro compromiso con la misión con la que Dios llama a la iglesia de Jesucristo en cada generación. La unidad y la misión están orgánicamente unidas en el cuerpo de Cristo: la iglesia".

En nuestra Afirmación del Bautismo, nos comprometemos "a proclamar la buena nueva de Dios en Cristo de palabra y obra para servir a todas las personas, siguiendo el ejemplo de Jesús, y esforzarnos por alcanzar la justicia y la paz en toda la Tierra". Para los anglicanos y los luteranos, nuestra decisión de participar juntos en el ministerio y la misión se basa en la centralidad del bautismo y la eucaristía como medios de la gracia de Dios.

En su saludo de Año Nuevo, usted dijo: "las necesidades de nuestro prójimo son las necesidades de toda la familia humana" y ofreció el reto de abordar en mayor profundidad las Metas de Desarrollo del Milenio para poner fin a la pobreza y la enfermedad. La Iglesia Evangélica Luterana en América, por medio de la Iniciativa Luterana contra la Malaria y nuestra estrategia contra el VIH y el SIDA, tiene el compromiso de unirse a usted para convertir éstas en prioridades de nuestras vidas y ministerios diarios.

La Décimoprimera Asamblea de la Federación Luterana Mundial se celebrará en Stuttgart, Alemania, en julio de 2010 bajo el tema "Danos hoy nuestro pan de cada día". Afirmamos el llamado de Dios a cuidar de la creación y servir a todo el pueblo de Dios, especialmente a los más vulnerables de la sociedad. Este tema refleja nuestra convicción de que Dios nos envía a dar respuesta a quienes sufren de hambre, aquellos que tienen hambre del Pan de Vida, del pan de cada día y de justicia y paz.

Juntos lloramos la pérdida de vidas y la destrucción que ha caído sobre el pueblo de Dios en Haití. Al mismo tiempo que nos conmueven profundamente las lágrimas y el testimonio que nos llegan del pueblo de Haití, sabemos que Dios nos llama a acompañar a quienes viven en la pobreza para que juntos podamos trabajar para eliminar la pobreza donde quiera que exista. Responder juntos es un poderoso testimonio de lo que puede hacer la unidad cristiana por el mundo que Dios ama.

El cuidado por el medio ambiente es otra prioridad que compartimos. El reto que usted puso ante quienes se reunieron recientemente en Copenhague destacó la crisis ecológica y la necesidad del cambio climático como cuestiones de preocupación teológica y moral. El pronunciamiento social de la ELCA: "El cuidado de la creación" da sentido a la visión y compromiso de nuestra iglesia por el medio ambiente.

El pronunciamiento afirma: "Vemos el saqueo al que se somete al medio ambiente como nada menos que la degradación del misericordioso don de la creación. Las Escrituras dan testimonio de Dios como creador de la Tierra y de todo cuanto hay en ella (Salmo 24:1). Los credos, que guían nuestra lectura de las Escrituras, proclaman a Dios Padre de Jesucristo como 'creador del cielo y de la tierra', a Jesús como hecho de la misma naturaleza que el Padre, 'por quien todo fue hecho' y al Espíritu Santo como 'Señor dador de vida' (Credo Niceno)".

Confesamos nuestra complicidad con la gravedad de la crisis ecológica que tenemos ante nosotros. Entendemos que la separación de la humanidad, de Dios y del resto de la creación, es la causa central de la crisis ecológica. Nos unimos a usted y a nuestras hermanas y hermanos anglicanos para reconocer que la necesidad de dar respuesta es un llamado espiritual a preocuparse por la creación que nos confió nuestro Dios misericordioso.

Al vivir en la majestuosa creación de Dios, nuestras oraciones por la paz y la justicia para todos reflejan la visión compartida del pueblo de Dios viviendo en unión sin temor y con las bendiciones de la vida abundante que Dios proporciona. Como luteranos, compartimos este llamado y compromiso con usted y con los líderes de las confesiones abrámicas. Estos tiempos exigen a judíos, cristianos y musulmanes que profundicen en el entendimiento que tienen los unos de los otros y en nuestra resolución de trabajar juntos para construir un mundo de paz con justicia.

El Dr. Ishmael Noko, secretario general de la Federación Luterana Mundial, compartió con miembros de la Iglesia Evangélica Luterana en América que "el deseo de unidad ha hecho posible que la Federación Luterana Mundial hable y actúe en nombre de la mayoría de los luteranos en las áreas de la diakonía internacional y la promoción de los derechos humanos. Nos ha exhortado a unas relaciones más profundas con otros cristianos... no podemos elegir los retos que se presentan al testimonio cristiano fiel en los tiempos que nos tocan vivir. Pero en la Federación Luterana Mundial dirigimos la vista al futuro con esperanza de seguir creciendo en comunión los unos con los otros y en unidad con toda la Iglesia de Jesucristo".

Entre esos retos en nuestras comuniones, enfrentamos diferencias morales, éticas, teológicas y eclesiásticas en el entendimiento. Mientras la Comunión Anglicana considera una alianza como forma de aproximarse a los retos presentes y futuros, ofrecemos nuestra oración para que se preserve la unidad y para que la rica herencia de la Comunión Anglicana pueda seguir proporcionando un testimonio unido en todo el mundo.

Nosotros, como luteranos, también pedimos sus oraciones pues enfrentamos estos retos en nuestra comunión y en el seno de nuestras iglesias. Mientras continuamos con nuestros fructíferos diálogos y seguimos aprendiendo los unos de los otros, nuestro deseo es que vivamos de manera más completa los acuerdos que los luteranos y los anglicanos han aceptado en años recientes.

Deseamos tener oportunidades de una mayor participación y servicio en el nombre de nuestro misericordioso Señor y Salvador, Jesucristo. Que el Espíritu Santo nos guíe y apoye para que seamos uno como es la voluntad de nuestro Señor, de manera que el mundo crea y reciba el amor y cuidado de Dios por medio de nuestras manos.

Su testimonio, sabiduría y palabras han sido dones para la Iglesia de Cristo. Que Dios lo bendiga en su liderazgo y en su ministerio dentro de la Comunión Anglicana y en nombre de todo el pueblo fiel de Dios.
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