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Ha llegado el momento para una reforma migratoria

Un mensaje pastoral del Obispo Presidente de la ELCA, Mark S. Hanson

 
Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios.

-Romanos 15:7

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Ha llegado el momento para la reforma migratoria en Estados Unidos. Sí, las problemáticas son complejas y difíciles de resolver. Es comprensible que la gente esté recelosa de abordar esta cuestión política y emotivamente cargada.

Sin embargo, sería trágico si nos retiráramos como un pueblo de fe y nuestras voces quedaran en silencio. Tenemos una oportunidad de dar un testimonio evangélico de nuestra fe en Dios, quien está presente en la persona forastera y nos llama a extender la hospitalidad. "Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios" (Romanos 15:7, NVI).

El testimonio bíblico es claro. Las diferencias que con tanta frecuencia dividen a la humanidad son superadas en Cristo. Por la gracia mediante la fe en Cristo estamos unidos en una comunidad radicalmente inclusiva. "Todos ustedes son hijos e hijas de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús" (Gálatas 3:26-28).

Porque Dios compasivamente extiende una hospitalidad misericordiosa al restaurarnos y hacernos una comunidad, tenemos un llamado claro. Este llamado se escucha en la orden que Dios da al pueblo de Israel, "Así mismo debes tú mostrar amor por los extrajeros, porque también tú fuiste extranjero en Egipto. … Y los levitas y los extranjeros celebrarán contigo todo lo bueno que el Señor tu Dios te ha dado a ti y a tu familia" (Deuteronomio 10:19; 26:11).

La mayoría de la comunidad luterana en Estados Unidos, pero no todos los luteranos, es descendiente de inmigrantes o son inmigrantes recientes. Otros son descendientes de esclavos traídos a este país o de personas que vivían aquí antes de la llegada de los primeros europeos y africanos. Nuestras historias personales e historias de fe son las de un pueblo inmigrante que se trasladó en busca de libertad, oportunidades y seguridad.

La ELCA está siendo renovada por la fe y el testimonio de inmigrantes nuevos y recientes. Este año, 23 de 41 comienzos de ministerios de la ELCA se llevarán a cabo en comunidades inmigrantes, y más de 100 ministerios nacionales africanos se han iniciado en los últimos tres años.

Sin embargo, no podemos acoger personas en la ELCA sin estar interesados en sus vidas, sus inquietudes y sus experiencias como recién llegados a este país. Por esa razón, la ELCA ha afirmado en repetidas ocasiones que el testimonio bíblico y nuestra experiencia compartida, que culmina en una afirmación por parte de la Asamblea Nacional 2009 "de que la Iglesia Evangélica Luterana en América y el Servicio Luterano para Inmigrantes y Refugiados (LIRS, por sus siglas en inglés) están comprometidos en trabajar por una reforma (migratoria) exhaustiva que equilibre el respeto por la ley con el reconocimiento del debido proceso y el respeto por los principios humanitarios". Al declarar que “el sistema migratorio del país está quebrantado, y que el Congreso y la Administración deben trabajar juntos para encontrar una solución justa y humana y, al mismo tiempo, asegurar una migración ordenada”, LIRS identifica cuatro valores fundacionales para la reforma migratoria:

  • mantener unidas a las familias
  • mantener los derechos humanos y laborales básicos
  • ayudar a que nuestros nuevos vecinos salgan de entre las sombras
  • buscar un camino a la permanencia para nuestros nuevos vecinos

Al servir en sus comunidades, les recomiendo recursos para el estudio y la acción (Hacia una reforma migratoria compasiva, justa y sabia [2009] y otros recursos), las voces de familias y creyentes inmigrantes, y el testimonio de las Escrituras.

Las palabras finales en el Mensaje sobre inmigración PDF Format (1998) nos recuerdan, "… que todos nosotros, en la Iglesia de Jesucristo, somos peregrinos, “pues en este mundo no tenemos una ciudad que permanezca para siempre, sino que vamos en busca de la ciudad futura” (Hebreos 13:14). A medida que viajamos juntos a través del tiempo que Dios nos ha dado, que Dios nos otorgue la gracia de un corazón acogedor y un amor desbordante por los nuevos vecinos entre nosotros.

En la gracia de Dios,

Rvdo. Mark S. Hanson
Obispo Presidente
Iglesia Evangélica Luterana en América

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