Submit your search

Mensaje para la Pascua de 2011

De parte del Obispo Presidente Mark S. Hanson

 
Así que las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, asustadas pero muy alegres, y corrieron a dar la noticia a los discípulos.

– Mateo 28:8

María Magdalena y María caminaron hasta el sepulcro de Jesús esperando encontrar muerte. Es comprensible. Sus mentes estaban llenas de imágenes de violencia. Sobre sus espíritus pesaban pensamientos de vulnerabilidad y mortalidad. La muerte se había convertido en la historia que definía sus vidas.

En lugar de muerte, las mujeres encontraron un mensajero de resurrección que les dijo: "No está aquí, pues ha resucitado, tal como lo anunció". Cuando corrieron a contárselo a las demás personas, Jesús les salió al encuentro. Habían cambiado. Ahora la resurrección, y no la muerte, definiría sus vidas.

¡Jesús vive! Ahora la resurrección, y no la muerte, define nuestras vidas. Jesús sigue saliendo a nuestro encuentro en forma de mensajeros de la resurrección, como Jesús salió a mi encuentro en la persona del pastor Josephus Livenson Lauvanus, presidente de la Iglesia Luterana de Haití. Mientras caminábamos por las ruinas y los escombros que dejó a su paso el terremoto de Haití, el pastor Livenson Lauvanus proclamó: "No nos definirán los escombros, sino la restauración, pues somos un pueblo de la resurrección".

Bautizados en la muerte de Jesús, recibimos una nueva vida. También nosotros somos un pueblo de la resurrección. También nosotros somos mensajeros de la resurrección. También nosotros nos ocupamos en la obra de restauración de Dios.

El mundo ansía escuchar el mensaje que tenemos que contar. ¡Canten con alegría! ¡Jesús vive! Somos un pueblo de la resurrección.
© Evangelical Lutheran Church in America | 800-638-3522